Starlink. SpaceX pierde un Falcon 9 en el océano.

SpaceX ha puesto otro paquete de satélites de la constelación Starlink en órbita, sin embargo el cohete Falcon 9 no ha aterrizado con éxito en la plataforma marítima y se pierde en el océano.

SpaceX completo con éxito otro lanzamiento de un paquete de 60 satélites de la red Starlink, el tercero en 2020 y amplia su flota a 300 satélites en órbita.

En la misión, SpaceX uso el mismo cohete Falcon 9 reutilizado, en la misión CRS-17 en Mayo 2019, CRS-18 en Julio 2019 y en JCSAT-18 / Kacific1 en Diciembre de 2019.

Starlink Febrero 2020

Sin embargo esta vez el cohete fracaso en el aterrizaje en la plataforma marítima no tripulada. A la espera de la confirmación por SpaceX, según se puede apreciar en en la parte derecha del vídeo, una lave ráfaga de agua y aire sugiere que el cohete aterrizo en el océano.

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Starlink

La red Starlink se compondrá de 12000 satélites pequeños con una posible extensión hasta 42000. El objetivo es brindar de conexión a Internet a bajo coste a todas las zonas del planeta.

SpaceX está aprovechando su experiencia en la construcción de cohetes y naves espaciales para implementar el sistema de Internet de banda ancha más avanzado del mundo.

Con un rendimiento que supera con creces el de Internet satélital tradicional, y una red global sin límites de limitaciones de infraestructura terrestre, Starlink ofrecerá Internet de banda ancha de alta velocidad a ubicaciones donde el acceso ha sido poco confiable, costoso o completamente no disponible.

Cada satélite Starlink pesa aproximadamente 260 kg y presenta un diseño compacto de panel plano que minimiza el volumen, lo que permite una pila de lanzamiento densa para aprovechar al máximo las capacidades de lanzamiento de Falcon 9.

A pesar de estar creando una constelación inmensa de satélites, Starlink esta cumpliendo o superando todos los estándares regulatorios de la industria. Al final de su ciclo de vida, los satélites utilizarán su sistema de propulsión a bordo para desorbitarse en el transcurso de unos pocos meses. En el improbable caso de que su sistema de propulsión deje de funcionar, los satélites se quemarán en la atmósfera de la Tierra dentro de 1 a 5 años, significativamente menos que los cientos o miles de años requeridos en altitudes más altas. Los componentes de cada satélite son totalmente desechables.

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